sábado, 28 de febrero de 2009

La densidad de la materia en el universo y en el soporte.

Después de un tiempo de contacto cotidiano con mi querido amigo Alejandro Decinti http://www.decinti.com/, poco a poco me he ido impresionando de su medio ambiente, su obra y lo que la genera.
Después de un tiempo de sensibilización uno puede entrar en el universo que el pintor propone en cada cuadro. Cada obra es un mundo unitario, no es como una historieta, es más una novela, que puede o no estar enlazada con otra distinta, independiente.
Como un cuerpo físico la obra está dotada o carece variablemente de cualidad matérica, por cuestiones que atañen a nuestra relativa realidad fenoménica, la pintura es deseable que tenga una cantidad de color, de pigmentos y aglutinantes, es decir, la materia que la conforma.
Esto por un hecho simple y común, pero no menos sorprendente. La incidencia de la luz.
Todos los cuerpos estamos sometidos a este fenómeno.
Los colores son reflejados por los objetos en forma de luz visible, el espectro se descompone o compone dependiendo de la textura y sustancias que va encontrando a lo largo de su recorrido. Nosotros la percibimos como línea recta. El resto superior e inferior al espectro escapa a nuestra percepción visual.
Como todo cuerpo también la obra está sometida a las leyes de la física que rigen en nuestro mundo, si uno la sostiene y de pronto la suelta, se cae.
Tiene una densidad, mayor o menor, como he referido arriba y eso le otorga un carácter.
Júpiter es gaseoso, pero su masa es muy superior a nuestro planeta.
La pintura de mi amigo es densa, la idea se comprime alrededor del centro de interés provocando un horizonte que absorbe luz en el centro mismo de la mirada y expulsa grandes cantidades de elementos estético-plásticos que rotan alrededor del núcleo y al agruparse forman el cuerpo de la pintura, el plano a veces se ve afectado por contracción del espacio o se expande dependiendo de la gravedad o la atracción de la constante de crecimiento de la línea de creación.
Alejandro dice al respecto de la densidad:
"Me gustaría que mis pinturas fueran cien veces más densas".
Con el tiempo, seguro que la evolución universal dará sus frutos a la escala pertinente. Dándonos espectáculos impresionantes como quásares o nebulosas residuales de una pintura supergigante.
En mi pequeño vecindario estelar, se está produciendo una acumulación de gas y polvo pictórico que de momento está creando un sistema planetario con algunos cuerpos celestes en formación orbitando atraídos por la gravitación intencional de una serie.
Puede incluír también una explosión de supertemática o también alguna enana de formato pequeño.
Pinturas binarias o racimos globulares.
Eso aún la física no es capaz de predecir.

martes, 3 de febrero de 2009

La traducción y la honestidad en la pintura


Hoy he borrado lo que había puesto en este lugar, pues ahora el tema es diferente.
Seré fiel a la orientación de este blog.
He estado en la inauguración de la exposición Venezia de Oscar Villalón.
Esta exposición se puede ver hasta el mes de abril (pedir informació en el link) en la galería Victoria Hidalgo http://www.victoriahidalgo.com/ .
Cada semana que pasa, me envuelve más el arte. Me transformo poco a poco en lo que alguna vez fuí y que debía continuar siendo.
Veo y aprendo lo que me rodea cada vez con ojos de pintor, lo que es como debe ser.
Del título se desprende esa mirada, que a la vez que traduce, sea la obra figurativa o no, realista o abstracta.

La honestidad es el idioma con que se traduce o se cuenta, una realidad fenoménica, que es o no como la percibe el pintor, que puede ser o no, de esa manera. Véase el retrato de Gertrud Stein por Picasso, cual es casi un autorretrato.

Si se recuerda el autorretrato de Albrecht Dürer que hay en el Museo del Prado, se puede uno sorprender por lo NO realista que es, nótese la perfección de la pincelada, esos cabellos imposibles y su dibujo rigurosamente descriptivo de los rasgos.
Deja de ser real, pasa a ser su espíritu el que nos observa y transmite con quietud un mundo de ocupaciones, de pensamientos, de mirada profunda, de sensibilidad.
Me doy cuenta que estoy loco y desquiciado, pero la pintura habla, me habla.
Me cuenta cosas que suceden, vivencias del pintor y su estado de ánimo. De la furtiva pincelada que sé notar.
Eso es lo que vale la pena, el lenguaje honesto del pintor. Como sea, lo que fuere que cuente.
Es el espectador, a quien el pintor se debe, cual es al actor su público.
En el caso de la pintura de Oscar, un logradísimo dibujo y una síntesis encantadora de lo que es la ciudad de Venecia, Un aire desolador y cálido a la vez, una ciudad preciosa y difícil se nos erige enfrente.
Todo con lo que trae la vida moderna, es gratificante espaldarar a este colega, quien encarna una forma romántica de persona, el pintor de hoy en día.
En esto radica la honestidad del pintor, que no puede escapar a plasmar en la tela quien es.
Somos los Prometeo actuales, encadenados a vaciar las entrañas mostrando lo que tenemos dentro con pigmentos y medios sobre soportes.
Estamos condenados por traer a nuestros semejantes el fuego de las artes y querer ser un dios por la virtud conseguida.